Xiaomi: El «iPhone low cost» que revolucionó el mercado

En 2010, mientras Apple dominaba el mercado premium de los smartphones, Lei Jun fundó Xiaomi en Beijing con una propuesta que, a primera vista, parecía poco original. La compañía no tenía fábricas ni tiendas físicas y su primer teléfono guardaba un parecido evidente con el iPhone, pero Xiaomi encontró una forma diferente de competir: ofrecer buenas prestaciones y un diseño atractivo por menos de la mitad del precio de Apple, vender exclusivamente online y convertir a sus propios usuarios en parte del proceso de desarrollo mediante actualizaciones semanales que podían votar.

La estrategia no consistía simplemente en copiar, sino en identificar qué elementos de los productos que ya funcionaban podían conservarse, cuáles podían simplificarse y cómo podían ofrecerse a otro público. Mientras Apple invertía en I+D y construía una imagen de vanguardia, Xiaomi puso el foco en la distribución, la escalabilidad y la optimización de costes. El resultado fue extraordinario: apenas cuatro años después de su fundación, Xiaomi se había convertido en el mayor fabricante de smartphones de China y en uno de los cinco mayores del mundo.

La historia plantea una cuestión interesante para cualquier empresa: ¿es imprescindible inventar algo completamente nuevo para innovar?

Xiaomi demostró que también es posible innovar tomando una idea existente como punto de partida, corrigiendo sus defectos y reconstruyéndola para otro mercado, otro nivel de precio o un público diferente.

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