El caso de WD-40 y Rocket Chemical Company nos demuestra que la innovación no siempre es brillante, ni tampoco necesariamente resultado de una epifanía, sino de la incorporación del ensayo y el error como parte de un proceso creativo iterativo.
El caso de WD-40 y Rocket Chemical Company nos demuestra que la innovación no siempre es brillante, ni tampoco necesariamente resultado de una epifanía, sino de la incorporación del ensayo y el error como parte de un proceso creativo iterativo.